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Psicología

¿Qué es el nesting?

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Practicar nesting, lo mejor para desconectar

No sabes que significa el nesting pero te aseguramos que más de una vez lo has practicado y ¡te ha encantado!

¿Qué es el nesting?

La palabra “nesting” proviene del termino inglés Nest que significa nido. El nesting es una filosofía de vida que nos invita a quedarnos en casa, en nuestro nido y no hacer nada o hacer lo que nos gusta sin planificarlo.

¿A qué ahora puedes decir que sí que lo has practicado sin saberlo? Pero antes si te quedabas en casa un fin de semana porque no tenías ganas de salir o de muchas actividad te tachaban de aburrido, ahora, ¡es la moda!

¿Por qué debes practicar nesting?

Dedicar tiempo al nesting te reporta muchos beneficios. La sociedad actual te bombardea con miles de opciones de ocio para que no desperdicies ni un solo minuto de tu tiempo y no te pierdas nada en la vida. Durante la semana tienes que pasar muchas horas trabajando, atendiendo tus obligaciones y si el fin de semana o tu día de descanso continúas con el mismo ritmo frenético terminas más estresado de lo que estabas. Tus células y órganos necesitan descanso para repararse y el nesting te ayuda a relajarte, resetear y recuperar las fuerzas y energías para seguir con tu día a día.

Ese momento de relax que te permite ordenar ideas, olvidarte de todo, relajarte... eso es nesting

El nesting puede resultar terapéutico para ti. Hacer cosas que te gustan te animará si pasas por un período de depresión. Y dedicar tiempo a no hacer nada y solo pensar te ayudará a conocerte mejor.

Otra ventaja que te ofrece el nesting es que te permite pasar más tiempo con la familia y amigos lo que contribuye a que mejoren tus relaciones y satisfagas tu necesidad de socializar.

Y por último pero no por eso menos importante ¡el nesting contribuye a que ahorres! Siempre te resultará más económico quedarte en casa. Porque salir implica que a lo mejor cojas el coche y gastes combustible, compres algo que llame tu atención o termines comiendo el algún sitio.

¿Cómo puedes practicar el nesting?

Hacer nesting no significa que te tengas que morir de aburrimiento en casa. Puedes hacer muchas cosas siguiendo estos principios:

Principios del nesting

  1. No planificar.
  2. Hacer lo que te gusta.
  3. Hacer cosas que te relajen.
  4. No tengas prisa
  5. Hacer algo no implica que tengas que terminarlo
  6. Permitirte el lujo de aburrirte
  7. Mejor en compañía

Para disfrutar del nesting debes hacer lo que te apetezca en ese momento, no debes planificar cuando lo vas a practicar  ni que vas a hacer ese día. Puedes dedicarte a la repostería, jardinería, a hacer manualidades, leer un libro, ver películas o darte un buen baño.  La clave es hacer cosas con las que disfrutes, que te relajen y sin prisas, no importa que no lo termines. Y desconecta de verdad, no te servirá de nada si mientras estás preparando un bizcocho estás pensando en todo lo que tienes que hacer la próxima semana.

perro haciendo nesting

Los mejores practicando nesting son, sin duda, nuestras mascotas.

El secreto del nesting

Para que el nesting sea lo más efectivo posible tu hogar debe ser un verdadero nido en el que te sientas a gusto. Si tu casa está hecha un completo desastre ¿crees que podrás relajarte y disfrutar? Por eso es muy importante que tu hogar esté limpio y ordenado, que sientas que es un lugar cálido y confortable. Así que ya sabes, prepara tu hogar y ¡prueba el nesting! Porque es mucho mejor trabajar para vivir, que vivir para trabajar.

 

 

 

 

 

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El color azul y nuestro cerebro

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Contemplar un paisaje con ríos, lagos o mares o dar un paseo por la orilla de una playa son experiencias que no dejan a nadie indiferente. ¿Por qué? Uno de los motivos es que en todos estos hermosos escenarios predomina un color: el azul, y este influye en nosotros. Pero, ¿cuál es el efecto del color azul en nuestro cerebro?

El color azul

Puede que el color azul sea tu favorito, ¿pero sabes de dónde proviene esta palabra? o ¿qué es realmente el color azul? A continuación te revelamos las curiosidades sobre el color azul.

  • La palabra azul parece derivar del término árabe que se traduce como lapislázuli.
  • Aunque decimos que el mar o el cielo son azules, en realidad, las cosas no son azules ni de ningún otro color. Percibimos los colores de las cosas porque cuando la luz incide en un objeto este refleja ondas electromagnéticas que captan nuestros ojos y nuestro cerebro interpreta como colores. Concretamente, percibimos el azul cuando las ondas reflejadas tienen una longitud de entre 460 y 482 nm.
  • El azul es uno de los colores primarios tradicionales junto con el rojo y amarillo. Y se le denomina así porque no se puede obtener a partir de la mezcla de otros colores.
  • La medicina alternativa sostiene que el azul es unos de los colores útiles para el tratamiento de enfermedades o para mejorar la salud. Veamos a continuación cómo afecta el color azul a nuestro cerebro.

Cómo afecta el color azul a nuestro cerebro

El azul es el color del cielo, de mares y ríos y nuestra mente lo asocia a la paz, tranquilidad y calma que estos paisajes nos transmiten. De ahí que contemplar el color azul contribuya a que nuestro cerebro encuentre el equilibrio y nuestra mente se despeje.

Incluso un estudio de los psicólogos Joanne K. Garrett y Mathew P. White, de la Universidad de Medicina de Universidad de Exeter, en Reino Unido ha revelado que pasar tiempo con las personas que queremos en lugares donde predomina el azul fomenta que tengamos una buena salud mental y reduce los niveles de ansiedad y depresión.

El color azul también destaca en el mundo del marketing y la publicidad, es el color de logotipos como Facebbok o Twitter ¿la razón? El azul transmite confianza y seguridad.

Y además el azul es uno de los colores preferidos para decorar oficinas y otros espacios de trabajo porque aumenta la creatividad y productividad.

No obstante los tonos azules del hielo y la nieve o el azul oscuro del cielo durante una tormenta hacen que nuestro cerebro relacione el azul con el frío y puede hacer sentir más incómodas y molestas a algunas personas.

Por lo tanto sumerjámonos en los hermosos entornos donde abunda el azul y aprovechemos los beneficios que este color produce en nuestro cerebro.

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Psicología

Los beneficios de ser sinceros

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Según un estudio del psicólogo Robert S.Feldman de la Universidad de Massachusetts la gente dice una mentira por cada diez minutos de conversación. Pero ¿por qué hay personas que recurren a tantas mentiras?¿Hay algo de malo en no ser totalmente honestos?¿Cuáles son los inconvenientes de mentir y las ventajas de ser ser sinceros? A medida que leas este artículo descubrirás las respuesta a estas preguntas y estarás más resuelto que nunca a no recurrir a las mentiras ni siquiera a las que llaman “mentiras piadosas”.

¿Por qué mentimos?

Según el estudio que citamos al principio de este artículo, la principal razón por la que mentimos es para aparentar ser mejores personas de lo que somos y despertar el agrado de los demás. Nos preocupa excesivamente la opinión de los demás y mentimos por miedo a ser rechazados o señalados. Por ejemplo recurrimos a las mentiras para dar la impresión de que somos más simpáticos y más competentes porque creemos que así nos ganaremos a nuestros amigos, familiares y hasta a nuestro futuro jefe en una entrevista de trabajo.

Otra razón por la que no somos sinceros es para conseguir ciertas ventajas como eludir las consecuencias de nuestras malas acciones, un castigo. obtener algún provecho o recibir elogios.

Los peligros de no ser sinceros

Las mentiras nos pueden traer a la larga situaciones nada beneficiosas. Un proverbio africano reza “una mentira echa a perder mil verdades” y otro dicho popular afirma que “al mentiroso nadie lo creerá, ni siquiera cuando diga la verdad”. Si nos sorprenden diciendo aunque sea sólo una mentira será muy difícil que la gente nos vuelva a creer y que confíe en nosotros.

Los beneficios de ser sinceros

  1. Ser sinceros nos ahorra tiempo. Si lanzamos una mentira tenemos que dedicar mucho tiempo a idear otras mentiras mayores para que nuestro discurso sea creíble y coherente. Además requiere que tengamos muy buena memoria para no caer en contradicciones. Pero si somos veraces no tendremos que malgastar nuestro tiempo y energías en idear historias que se sostengan.
  2. Sanearemos nuestras relaciones. Si somos realmente honestos no mantendremos amistades por temor a hacer daño a otros, decepcionarles o perderles. No le dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzo a personas que no sintonizan con nuestros deseos o que nos perjudican.
  3. Decir siempre la verdad reduce la ansiedad. Decir mentiras nos introduce en un ciclo interminable de falsedades. Eso conlleva un gran esfuerzo psicológico y un fuerte gasto emocional. Pero si no decimos mentiras nos ahorraremos ese estrés.
  4. Ser sinceros aumenta la autoestima. Cuando somos veraces con los demás despertamos en ellos simpatía, nos ganamos su admiración y como consecuencia se incrementa nuestra autoestima.
  5. Cuando tenemos fama de decir siempre la verdad, la gente nos cree porque confía en nosotros. Como resultado mejorarán nuestras relaciones familiares y con nuestros amigos. Por ejemplo, si somos francos y honestos con nuestra pareja evitaremos vicios que puedan destruir nuestra relación como el coqueteo, las relaciones clandestinas por Internet o la pornografía de cualquier tipo. Entonces ambos se sentirán seguros y confiarán el uno en el otro. ¿Y en el caso de los hijos? No basta con que los padres les digan que no se miente. Para que los niños vean la importancia de decir siempre la verdad y no mientan, los padres tienen que ponerles el ejemplo. Si les enseñan que hay que ser sinceros pero ellos no lo son, es probable que ellos también mientan. En cambio, si ven que sus padres son veraces seguramente ellos también lo sean.

Ser primero sinceros con nosotros mismos

Para ser honrados con los demás primero tenemos que serlo con nosotros mismos. Y eso no es siempre fácil porque podríamos caer en el autoengaño y vivir una mentira, aparentando ser una clase de persona que no somos en realidad. ¿Qué puede ayudarnos a ser honestos con nosotros mismos?

Para ser honrados con nosotros mismos tenemos que dedicar tiempo a meditar. Debemos hablar con nosotros mismos, mantener un diálogo interno sincero y valiente en el que nos preguntemos que queremos nosotros y qué necesitamos. Así, a la hora de definir nuestras metas o tomar decisiones, elegiremos en función a nuestros deseos y necesidades. Aunque siempre es bueno escuchar consejos, si tenemos claro cuales son nuestras prioridades y gustos elegiremos por nosotros mismos, y no por lo que nos digan los demás o por lo que la gente considere más correcto. Sin duda, conocernos bien y ser honestos con nosotros mismos contribuirá a que seamos más felices.

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Psicología

Cuando el viento no sopla tu vela

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Saborear la angustia de estar asfixiado, estancado en un punto de tu vida que no te gusta, que incluso te desagrada… es muy frustrante. Te roba la felicidad, las ganas de seguir luchando. Es posible que ahora mismo haya miles de personas en ese punto de su vida. Los problemas se amontonan, pesan, son difíciles de cargar, pero al final uno desiste y se sienta porque no puede más. La propia inercia ya no es suficiente. La fuerza de voluntad ya no es suficiente. Las ganas de luchar ya no son suficientes. Tu vela se acaba de quedar sin viento. El barco se detiene, no se hunde, pero se queda quito, sin avanzar, sin rumbo, en silencio. En cualquier momento viene una tormenta, una ola grande, pero te da igual, no tienes ganas de seguir luchando. Llevas años haciéndolo y no has visto los resultados, simplemente has conseguido seguir a flote, pero no avanzar.

Tocar fondo y reiniciar

¿Te sientes identificado con esos esos sentimientos y sensaciones? Es posible que tu vida sea así en este momento. Sientes la necesidad imperiosa de que alguien sabio, con espaldas anchas y brazos fuertes te coja de la mano y te diga por dónde empezar a navegar y cómo hacerlo.

Cuando perdemos el rumbo perdemos la motivación. Durante un tiempo la inercia y otras fuerzas nos impulsan mientras nuestro ritmo decrece progresivamente hasta pararnos. Pero ya no es suficiente y tenemos que sentarnos, replantearnos nuestra vida y volver a organizarlo todo y poner las cosas en su sitio. A eso le llamo yo tocar fondo y reiniciar.

Ahora toca pensar en el futuro. Cómo quieres estar de aquí a un año. Qué necesitas conseguir para llegar a ese punto. Alcanzar metas es duro, pero mucho más duro es no tenerlas. Así que manos a la obra. Siéntate, dibuja mentalmente la vida que te gustaría llevar (sé realista) y traza las lineas que te llevan a ella.

Yo marcaría 3 líneas que creo que la inmensa mayoría de personas necesitan tener muy claras para que la vela vuelva a soplar.

Economía sana.

Cuando los problemas económicos nos asfixian es casi imposible salir a flote, seguir avanzando. Estamos tan ocupados apagando fuegos… mejor dicho, intentando apagarlos mientras crecen más y más sin saber cómo. Estamos tan agotados, tan cansados. Nos sentimos tan frustrados al no ver los resultados… es fácil desanimarse.

Por eso para mi hay algo innegociable. De hecho estas lineas las escribo con el fin de atorecordármenlas de vez en cuando para no perderlas de vista. Necesitamos tener una economía sana.

Eso no quiere decir que necesitamos ser ricos, no, ni mucho menos. De hecho estoy convencido de que el que más tiene más puede perder y eso genera muchas tensiones y problemas. No hablamos de hacernos ricos, sino de sanear nuestros números. De seguir unas reglas que nos aporten estabilidad y coherencia en nuestra vida, en nuestro día a día. Que sepamos en todo momento donde están los límites del gasto y los del ahorro.

Para ello siempre viene muy bien la regla de los 70/20/10 o la de los 80/20 si no tenemos deudas. ¿Esto qué es?

La regla de los 70/20/10

Los números equivalen a porcentajes. Los porcentajes de tus ganancias que debes destinar a cada cosa:

  • el 70% de tus ingresos lo debes destinar a vivir. Simplemente debe cubrir todos tus gastos personales, familiares y laborales. Además debe dejarte un pequeño fondo para imprevistos, vacaciones y ese tipo de cosas.
  • el 20% de tus ingresos debe cubrir tus deudas. Aquello que pagues a plazos o las deudas que hayas contraído debes pagarlas con ese 20% con el fin de no contraer más.
  • el 10% de tus ingresos es INNEGOCIABLE. Simplemente debes guardarlo para ti y tu familia. Ese dinero no se debe tocar bajo ningún concepto. El único uso que le debes dar a ese dinero es la inversión. Invertirlo o moverlo de la forma que lo pongas a trabajar para que te dé beneficios. Pero siempre con la total seguridad de que no lo vas a perder. Nada de invertir en negocios fantásticos e ideas de cuñado… NO. El dinero siempre debe volver con más dinero.

Después de algunos años aplicando esta regla dejarás de tener deudas y podrás pasar a la regla de los 80/20. Eso quiere decir que el 80% de tus ingresos será para vivir y el 20% restante será para guardar e invertir.

Evidentemente esta regla requiere mucho esfuerzo para poder aplicarla en cada situación. Desde hoy, todo lo que entre en tu bolsillo debes dividirlo en los porcentajes que mencionamos. Y no olvides el 10% nunca. Que sea el primero que apartes, que no sea algo residual o se convierta en “si va bien la cosa…”. Sé el primero en cobrar cuando el dinero llegue a tu bolsillo.

Cualidades personales.

Una de las líneas de trabajo que debemos aprender desde pequeñitos es esta: la de mirarnos al espejo. Necesitamos moldear nuestra personalidad. Nadie debe pensar que la frase hecha “es que soy así” es una verdad inmutable del universo. TODOS podemos y debemos cambiar continuamente. Debemos mirarnos al espejo y ver nuestros defectos, nuestras inclinaciones, nuestras tendencias… Una vez identificadas debemos hacer todo lo posible por corregirlas, mejorarlas y cultivar las cualidades que consideramos deseables. Por ejemplo. Si siempre nos han dicho que somos muy impacientes… tendremos que empezar a cultivar la paciencia. Debemos buscar las oportunidades en nuestro día a día apara poder cultivar esa paciencia. Ver cómo progresamos y vamos controlando nuestros defectos nos dará una sensación muy poderosa de crecimiento personal. Así que ánimo: pregunta a tus seres queridos qué cositas son las que debes mejorar y no te enfades cuando te lo digan!

Espiritualidad sana.

Este punto es el más importante. La Biblia dice que hemos sido creados con muchas necesidades: comer, beber, dormir… pero también dice que tenemos la necesidad de satisfacer nuestra espiritualidad. Es una pena que millones de personas por todo el mundo silencian esta necesidad por sistema, como un enfermo que tiene un dolor lo silencia hasta que le explota un problema en la cara y se tiene que enfrentar a un problema grave de salud.

Somos parte de un propósito, de un sentido de la existencia y debemos hallarlo. Conocer nuestra necesidad espiritual y satisfacerla nos dará la paz y serenidad que necesitamos para llevar a cabo todo lo demás con fuerza y seguridad. Porque nos da la perspectiva correcta. Nuestra espiritualidad sana elimina las fronteras del horizonte y nos permite ver la vida a vista de pájaro, con una visión privilegiada de todo el paisaje.

Trabajar duro

Ahora solo queda trabajar duro. Ya tienes la fuerza y la serenidad que necesitas. Ya has trazado el rumbo a seguir y tienes un método infalible para llevarlo a cabo. Así que manos a la obra. Trabaja duro.

Cuéntame en los comentarios si te han sido útiles estas líneas.



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