¿Vivir bajo tierra?

Bajo este verde paisaje se esconde lo que nadie sospecha a primera vista, una casa subterránea.

Nos encontramos en el refugio de animales BMT y lo más especial es que se encuentra en una casa bajo tierra que compramos en 2005.

Heidi RieKert

300 metros cuadrados del refugio de animales de la localidad de Pfullingen, en el sur de Alemania, son completamente subterráneos. Como una madriguera con muchas habitaciones, la casa se ramifica bajo su techo vegetal. Y como en una cueva, no hay ángulos rectos ni paredes planas. Varios pasillos conducen a la calle, así también pueden encontrar los gatos la salida.

¿Cómo se siente trabajar bajo tierra?

En nuestra casa bajo tierra se puede trabajar con tranquilidad, es muy agradable. Tenemos un clima constante, está bien iluminada gracias a las cúpulas superiores. Una se siente más libre en este tipo de casas.

Las casas bajo tierra no sólo ofrecen un buen ambiente laboral, también ahorran energía y cuentan con muchos espacios verdes. Integrar las casas en la naturaleza ha sido la gran preocupación del arquitecto suizo Peter Vetsch. Construyó cerca de un centenar de estas casas en Europa.

Este estilo de construcción requiere pocos materiales, muy pocos, y no tiene que ser tan exacto como cuando se ajusta una tabla de acuerdo a una medida. Es algo más intuitivo, la casa se construye como si lo hiciera un niño jugando en el arenero. Se puede moldear, hacer la cúpula un poco más alta, de forma creativa.

Peter Vetsch

Peter Vetsch construye sus casas montículo con hormigón. Otros arquitectos utilizan solamente materiales naturales. La integración de las construcciones en su entorno es fluida. En lugar de un paisaje de cemento, colinas verdes.

¿Qué sucede con la iluminación, el clima y la calefacción en las casas bajo tierra?

Gerd Hansen también lleva tres décadas diseñando casas bajo tierra. En lugar de hormigón, trabaja con paneles de madera que se recubren con una espesa capa de tierra.

La casa está construida como una vivienda pasiva, es decir, buenas ventanas y aislamiento térmico. Además, la tierra regula la temperatura. En la parte inferior tenemos cuatro metros de pendiente, no solo un tejado verde, sino una capa muy gruesa de tierra. En verano, el interior permanece fresco. En invierno, no hay que calentar tanto. En consecuencia, el consumo de energía para calefacción es muy bajo.

Anna Knorr y su familia viven en una casa bajo tierra. Fue amor a primera vista. La casa tiene diez metros de ancho y está recubierta con una lámina resistente al agua y a las raíces. Sus ventanas son de vidrio triple.

Cuando la construimos, nos preocupaba que quizá sería un poco oscura. Creo que eso es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en una casa subterránea, que es oscura y angustiante. Pero la nuestra es iluminada y nos sentimos conectados con la naturaleza.

El armazón de madera de la casa fue encargado a la constructora de Hansen, que también se ocupó del movimiento de tierras y de la cobertura de la construcción semicilíndrica. Del interior se encargó la familia Knorr. Esta particular casa costó poco más de lo que cuesta una vivienda unifamiliar convencional.

¿Cómo se lleva la vida bajo una capa de tierra?

Sentimos que todo funciona bien con el techo de la casa. Tenemos pocos gastos de energía y calefacción, 60 euros mensuales para calefacción y agua caliente. Nuestra casa no se calienta tan rápido por estar cubierta por tierra y en invierno la capa de tierra mantiene el calor.

Una casa pasiva bajo tierra ahorra un 60% de los costes energéticos. Su cubierta de tierra almacena agua de la lluvia y minimiza la huella ecológica de la construcción.

Nosotros hicimos la excavación y vertimos ese material sobre el techo y también lo utilizamos para no reducir zonas verdes. Y también para no tener que estar en un lugar tan desagradable.

Para Ana Knorr hay muchas razones para vivir en una casa bajo tierra. Sin embargo, no se pueden construir con varias plantas superiores porque la pendiente sería demasiado inclinada para sujetar la tierra.

Es una vivienda unifamiliar y está construida en módulos, así que se ocupa menos superficie, pero no es un modelo adecuado para las ciudades. Tenemos que apostar por vivir más cerca unos de otros y por viviendas más pequeñas. Pero la casa bajo tierra es el mejor ejemplo de que hoy se puede construir de forma responsable.

Las casas cueva aún son una rareza, pero la idea de conectar las casas con la naturaleza, construir con eficiencia energética y compensar lo construido con vegetación podría servir de modelo para la construcción ecológica del futuro.

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